Cuando a menudo hablamos de salud bucodental, un buen primer indicativo para conocer si estamos en un nivel adecuado de la misma nos lo da el aspecto de las encías. La oscuridad de su color, su inflamación o su sangrado nos dicen que algo va mal. Pero, sobre todo por las catastróficas consecuencias que pueden derivar la periodontitis y la gingivitis, es fundamental, no solo para nuestra boca, sino también para nuestro organismo, mantener unas encías sanas.

Cuando nuestras encías no pasan por su momento más saludable es debido, principalmente, a una mayor proliferación de las bacterias que habitan en la boca y la acumulación de placa bacteriana, que afectan de esta manera a los tejidos que rodean y sujetan los dientes, es decir, las encías. Su debilitación provoca que, poco a poco, nuestros dientes queden menos protegidos, pudiendo conducir definitivamente hacia la pérdida de la pieza dental.

La enfermedad de las encías más común es la gingivitis, una reacción inflamatoria que se da debido a un exceso de placa bacteriana, también conocida como biofilm oral, y que se produce por higiene bucal poco estricta. Es detectable no solo por su inflamación, sino también por una mayor rojez de los tejidos y el sangrado. En cualquier caso, la gingivitis es fácilmente tratable aumentando la higiene bucodental en casa y acudiendo al dentista para una limpieza profesional.

Cuando los problemas pueden dejar de ser reversibles es cuando la enfermedad pasa a su siguiente fase, conocida como periodontitis. En un estado crónico los tejidos pierden su fuerza y hacen caer el diente. La no rápida actuación a este problema solo hace más que agravar la situación, siendo más complicada de atajar conforme avanza el tiempo y, con él, la gravedad de la enfermedad. Aunque ocurre mayormente en población adulta, esta puede hacer acto de aparición a cualquier edad.

Teniendo en cuenta que la gingivitis es una fase inicial en que la enfermedad aún puede ser controlada con facilidad, es necesario recordar que, aunque una higiene deficiente es el principal motivo de la acumulación de placa bacteriana, existen otros factores de consideración:

  • Factores sistémicos: las embarazadas son más proclives a desarrollar gingivitis, así como los diabéticos, los adolescentes en pubertad o mujeres en ciclo menstrual.
  • Fármacos: abusar del consumo de medicamentos pone en jaque nuestra salud bucodental, afectando, por tanto, a nuestras encías.
  • Malnutrición: una nutrición poco equilibrada también es una amenaza a la salud de nuestra boca.

Cuando la gingivitis evoluciona a periodontitis es frecuente que algunos de los factores que provocaron la fase inicial hagan acto de aparición al mismo tiempo, encontrando gravedad cuando, además, el paciente es fumador, sufre de estrés o está en una fase de cambio hormonal.

Existe un peligro mayor derivado de las enfermedades de las encías, y es cómo pueden afectar a nuestro organismo. Actualmente se está investigando la relación entre una enfermedad grave de las encías y la diabetes o la apoplejía.

Además, uno puede estar desarrollando enfermedad en las encías y no advertir el problema por no padecer síntomas de alerta, por lo que mantener una higiene bucodental constante y una dieta equilibrada, y visitar de manera regular al dentista, es la mejor medida de prevención. En un estado más avanzado y evidente de la misma es inevitable ponerse en manos de un profesional cualificado.

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