Bruxismo y disfunción

Botox

¿Qué es el Botox?

La toxina botulínica se usa a nivel médico, no sólo estético, y es de apoyo para los casos que han desarrollado hipertrofia de los maseteros entre otros objetivos y nos sirve combinado con este enfoque de tratamiento. Antes de su aplicación debe realizarse estudio clínico, radiológico y con electromiografía para determinar los músculos a traer y las dosis a aplicar así como el número de siones, la separación entre ellas y valorar el mantenimiento.

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Preguntas frecuentes

Botox

El bótox (o toxina botulínica de tipo A) es una neurotoxina que se usa con fines médicos para tratar algunas enfermedades neurológicas y en medicina estética.

Al inyectar bótox en el área a tratar relaja las fibras de los músculos para disminuir su potencia de contracción. Esto hace que la comunicación con los nervios se corte, de forma que acaba originando un bloqueo al no recibir órdenes que reducirá la carga muscular y la sintomatología. No dejará de apretar pero la sobrecarga y los síntomas mejorarán.

En general, suele durar entre 6 meses y 1 año.

Si el tratamiento con bótox se acompaña con las medidas comunes de tratamiento del bruxismo y de los trastornos temporomandibulares (ejercicios, fisioterapia, férula) se consigue disminuir los síntomas durante más tiempo.

Las inyecciones de toxina botulínica no deben ponerse durante el embarazo, la lactancia o en pacientes con una enfermedad llamada miastenia gravis. Se debe informar al médico si se están tomando antibióticos o si se tienen problemas neurológicos o musculares. No se recomienda administrar toxina botulínica en pacientes con antecedentes de dificultad para tragar.

El Botox® ofrece un rápido alivio de la tensión temporomandibular al relajar los músculos de la mandíbula y así prevenir el movimiento mandibular inconsciente y poner fin a los dolores de cabeza relacionados con el rechinamiento de los dientes.

La toxina botulínica A ha sido ampliamente utilizada en Odontología para el tratamiento de la hiperfunción muscular como es el caso de la sonrisa gingival, además de desórdenes temporomandibulares, asimetrías faciales, hipertrofia masetérica, espasmo hemifacial, dolor miofacial, sialorrea y bruxismo.

En la sonrisa gingival anterior el elevador del labio superior y del ala de la nariz, elevador del labio superior y el cigomático menor desempeñan una función más grande, por lo que son los músculos que deben ser afectados por la inyección de la toxina.

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