Sedación dentaria

Tradicionalmente, tener una boca saludable exigía la visita continuada a los dentistas, superar todo tipo de temores y fobias, así como largos tiempos de espera. En la actualidad, realizar un tratamiento con sedación tiene muchas ventajas: por un lado se gana en tiempo al poderse realizar todo en una sesión única, se consigue una alta calidad en los procedimientos aplicados, mucha seguridad y confianza, así como la superación del temor al dentista, y a la inyección de anestesia.

Caracteres de la sedación dentaria

En la odontología actual, la sedación se utiliza con la finalidad de proporcionar una experiencia sin ansiedad para los pacientes en el transcurso de los tratamientos dentales. El objetivo es paliar los efectos de la llamada fobia dental, que genera mucha ansiedad para ciertas personas.

La sedación es completamente diferente de las inyecciones de anestesia, para aplicarla no se requiere el uso de agujas. De esta forma, los medicamentos que se suministran generan un estado relajante, que aporta una cómoda experiencia en la clínica dental, con el nivel de consciencia preciso para obtener la cooperación del paciente, y que posibilita que, en muchos casos, no se recuerde casi nada de la intervención del oncólogo.

Aunque en un momento posterior se produzca la inyección de anestesia, las piezas dentales afectadas, así como el tejido de las encías, ya tienen la sedación previa, bloqueando cualquier impulso de dolor. El paciente ni siquiera sentirá la sensación de la inyección.

Con independencia del tipo de sedación, es importante que alguna persona de confianza acompañe al paciente a la intervención, sobre todo en los casos en que los medicamentos deben tomarse por vía oral con carácter previo a la cita. Posteriormente, el cuidador acompañará a casa al paciente tras el proceso y estará pendiente entre 3 o 4 horas hasta disminuir los efectos de la sedación y la anestesia.

Tipos de sedantes

Sedantes orales. Suelen administrarse al paciente la noche antes de la intervención, y también media hora o una hora antes de la cita con la clínica dental, según la ansiedad o el nivel de fobia dental. Este tipo de sedantes no eliminan el dolor, pero moderan la sensación del pinchazo para suministrar la anestesia.
Sedantes por vía intravenosa. De efectos parecidos a los anteriores, se utilizan de forma previa a la inyección de anestésico local.
Sedación con óxido nitroso. Es una modalidad de sedación que se efectúa inhalando gas de óxido nitroso, para provocar un estado de relajación general. Combinando esta sedación con un anestésico local, se produce la eliminación del dolor.
Anestesia general. De forma diferente a los anteriores, se recurre al uso de la anestesia general para provocar la inconsciencia del paciente.

Indicaciones de la sedación dentaria

– Pacientes cuyo tratamiento dental se va a realizar en una sola sesión, y tratan de ganar en confort.
– Pacientes adultos con fobia, ansiedad e incluso pánico ante la visita al dentista.
– Situaciones excepcionales de patologías traumáticas, síndromes específicos, situaciones mentales especiales como síndrome de Down, parkinson, alzheimer, etc.
– Niños en que no es posible llevar a cabo un tratamiento dental de forma convencional.

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